Descubre quién es el educador Mendocino más influyente del país

Cristian Montenegro tiene 41 años y descubrió un mundo cuando pudo integrar la tecnología con la discapacidad. Oriundo de San Carlos y radicado en Guaymallén, se define como un profesor “de pura vocación y con el alma llena”. La historia de este docente de escuelas especiales, y también muralista.

“En las escuelas donde enseño están felices, porque detrás de este reconocimiento está también la labor de todos los demás docentes que trabajan conmigo”, destaca Cristian Montenegro, al enterarse de que es uno de los seis finalistas del premio Docentes que Inspiran.

Este reconocimiento, impulsado por Clarín y Zurich Argentina, busca homenajear a los educadores más inspiradores del país, movilizando a la comunidad a favor de una mejor educación a través de la difusión de sus historias.

Cristian tiene 41 años y da clases en dos escuelas de la provincia de Mendoza. Además, capacita docentes sobre tecnologías adaptadas para personas con discapacidad y adultos mayores. También desarrolló múltiples proyectos tecnológicos con alcance internacional.

El encargado de elegir a los seis finalistas de la segunda edición de este ciclo fue un jurado conformado por especialistas designados por seis prestigiosas ONGs de educación: Asociación Conciencia, Fundación Cimientos, Enseñá por Argentina, Proyecto Educar 2050, Observatorio Argentinos por la Educación y Fundación Noble.

El jurado tuvo la difícil tarea de seleccionar a los finalistas entre tantos docentes que trabajan diariamente por una mejor educación y un país más próspero, seguro, inclusivo y sustentable.

El premio, que otorga dos millones de pesos, busca movilizar a la comunidad a favor de una mejor educación.

Se trata de historias de docentes cuyas historias emocionan e inspiran, y que generan un impacto tanto en sus estudiantes, colegas como en las comunidades de distintas provincias del país.

El jurado, encargado de la selección, se conformó por especialistas designados por La Asociación Conciencia, Fundación Cimientos, Enseñá por Argentina, Proyecto Educar 2050, Observatorio Argentinos por la Educación y Fundación Noble, quienes tuvieron la tarea de seleccionar docentes que trabajan diariamente por una mejor educación y un país más próspero, seguro, inclusivo y sustentable.

La historia de Cristian

“Me postularon como 45 veces. El 25 de julio, días antes de que cerrara la confirmación, me empezaron a llamar de Buenos Aires preguntándome si iba a participar. Mandé todo lo que pedían a las 10:30 y a las 11 cerraba todo”, describió el docente, en conversación con Aurora 91.3.

Cristian finalmente pasó, fue uno de los 4.000 postulantes y, en la segunda selección, quedó entre los primeros 23, junto con otro educador mendocino. “Estamos en la recta final y entre hoy y mañana vamos a conocer los 6 finalistas”, dijo.

Hoy, cosecha eso que siempre sembró: el amor al conocimiento y la educación, por más de 18 años. Antes, lo intentó todo: quiso ser programador, también guía turística, pero no lo terminaba de llenar realmente.

“Empecé estudiando informática por una cuestión de que vi que la programación era el futuro, pero no era lo que quería, así que empecé a estudiar turismo, pero era muy poco lo que se pagaba. Volví a la educación y encontré esa necesidad de los estudiantes de ir más allá de la pizarra, y dije “por qué no implementar la tecnología”, así que en 2007 me presente en un concurso Iberoamericano sobre tecnología adaptada y quedé en segundo lugar”, explicó.

Eso lo llevó a interiorizarme en eso y se volvió el mediador entre el docente y los chicos con discapacidad, según argumenta, donde tuvo su mayor desafío en pandemia: “En educación especial contábamos con netbooks en la mayoría de estudiantes. Solo que algunos no tenían internet, así que los profesores les cargábamos tarjetas virtuales para que se pudieran comunicar”.

Por otra parte, habló del enorme desafío que representó llevar la educación especial a chicos con discapacidad, para que pudieran expresarse, algo que llevó a la creación de un nuevo personaje: “Hicimos un títere llamado Pedrito, que les explicaba que fue lo que pasaba en la escuela, y vimos que los chicos empezaron a crear sus personajes y verbalizar lo que estaban sintiendo y trabajar las emociones”, culminó.

Las 5 provincias que inspiran todo un país

En la segunda edición de este ciclo, los docentes finalistas provienen de 5 provincias: Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, La Pampa y Ciudad de Buenos Aires.

El segundo de los finalistas, Miguel Mascaro, tiene 51 años y da clases en Goyena, un pequeño pueblo con 600 habitantes en la provincia de Buenos Aires. Es ingeniero agrónomo, pero durante sus años de estudiante se desarrolló como ayudante de cátedra, experiencia que sembró en él el comienzo de esta ‘noble tarea’: la docencia. “Elegí ser docente por amor a esta bella profesión que me permite acompañar el proceso de crecimiento y superación de mis alumnos”, señala.

Marcelo Ranzoni tiene 53 años y trabaja en la Escuela Técnica ORT, en la Ciudad de Buenos Aires. Fue en el marco de la comunidad educativa que creó EMPATIZANDO, un espacio que busca motivar a los estudiantes a desarrollar proyectos tecnológicos con impacto social.

“El aula es mi lugar. En ese vínculo con mis estudiantes se generan excelentes resultados, no solo en relación a los contenidos académicos. También me da la posibilidad de inspirar, generar empatía y despertar su curiosidad”, resalta Marcelo.

Más de 480 estudiantes forman parte de EMPATIZANDO; y ya desarrollaron proyectos como LectO, una aplicación web y móvil para personas con dislexia. La app fue adoptada por la organización DISFAM y ya tiene más de 10 mil descargas en múltiples países de habla hispana.

Entre los elegidos, Marcela Carrivale, docente santafesina y la cuarta de los seis finalistas del Premio, impulsa proyectos que promueven el compromiso social en sus estudiantes, con el objetivo de formar ciudadanos críticos, autónomos y empáticos.

“Cuando yo era alumna, observaba que mis compañeros no encontraban motivación en materias como Física y Química. Percibí lo mismo en mis primeros años de docencia. Esto me motivó a buscar nuevas estrategias, a capacitarme día a día y aplicar la innovación”, cuenta Marcela.

Karina Filippi tiene 45 años, es ingeniera agrónoma y profesora de Biología. Actualmente trabaja en la Escuela Agrotécnia Guatraché, una escuela secundaria rural en La Pampa; y asegura que, desde que tiene recuerdo, tiene en claro que la docencia es su vocación.

A través de proyectos prácticos, Karina busca que sus estudiantes sean protagonistas de su propio aprendizaje, logrando que se involucren en los temas y puedan ‘aprender haciendo’.

“Me gusta ver como los estudiantes se motivan cuando les propongo una actividad o un nuevo proyecto, como comienzan a pensar cómo hacerlo realidad”, resalta, “Creo que eso es dejar huella: que los alumnos se apropien de las ideas y el conocimiento, y se desafíen a llevarlas adelante”.

El último de los finalistas es Damián Ortiz, que con tan solo 35 años, ejerce hace 12 la docencia en tres escuelas mendocinas, donde da clases de Matemática.

Damián creó el canal de YouTube “Matemáticas Positivas”, donde comparte sus clases y a las que tienen acceso estudiantes y colegas. Con el auge de la educación virtual durante la pandemia, el canal alcanzó más de 3.000 seguidores y sus videos, más de 250 mil visualizaciones.

“Intento generar en el aula instancias didácticas, como campeonatos de ajedrez, para fomentar el trabajo en equipo, la superación personal, el esfuerzo y el compromiso”, concluye Damián.

¿Qué se viene?

En la próxima etapa, el Gran Jurado –integrado por 15 referentes del ámbito académico, científico y de ONGs de educación– elegirá entre los 6 finalistas al Docente Inspirador del Año y a las dos menciones especiales, que se darán a conocer durante la ceremonia de premiación, que se transmitirá a fin de año por televisión para todo el país.

Además del reconocimiento del público, el Docente Inspirador recibirá $1.000.000 en premios; y las dos menciones especiales, $500.000 cada una.